¿Qué te recuerda la palabra bikini?

Por Arturo Ortega Morán

¿Qué imagen aparece en tu mente cuando escuchas la palabra bikini? Sabemos que es un traje de baño femenino de dos piezas que cubre lo mínimo indispensable y que es muy difícil imaginarlo sin lo de adentro. Lo que no todos saben, es que el nombre bikini está relacionado con una de las más oscuras historias de la humanidad.

Los días 6 y 9 de agosto de 1945, dejaron en la historia el eco eterno del dolor de miles de personas que habitaban las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Sobre ellos cayó la fuerza destructiva de la inteligencia sin inteligencia. Lejos de horrorizarse por los resultados, el gobierno de los Estados Unidos intensificó el desarrollo de las armas atómicas.
El 30 de junio de 1946, en el atolón Bikini, se efectuó la primera de una serie de pruebas nucleares. No sobra aclararar que un atolón, es una isla en forma de anillo que guarda en el centro una laguna con una estrecha conexión con el mar abierto. Formaciones de estas, abundan en un archipiélago del Océano Pacífico llamado Islas Marshall, al que pertenece el atolón Bikini.

En este lugar, entre 1946 y 1958, fueron realizadas 23 pruebas nucleares incluida la detonación de la primera bomba H en 1954. Cientos de habitantes de Bikini y de Rongelap (islas vecinas), quedaron expuestos a la nube radioactiva de esta bomba y hay serias sospechas –incluso una demanda de por medio-, de que esto no fue un accidente sino parte de un plan para estudiar los efectos de las explosiones sobre los seres humanos.

La polémica sobre el mal uso de las islas, resurgió en 1995; cuando el gobierno americano anunció su intención de construir un depósito de residuos nucleares en la isla de Bikini, argumentando que las explosiones atómicas entre 1946 y 1958, la habían hecho inhabitable por lo menos durante los próximos 10,000 años.

Micheline Bernardine, 1946

Regresando a 1946, mientras las explosiones atómicas abrían heridas de muerte en el suelo de Bikini, en otra parte del mundo, en Francia; el diseñador Louis Réard preparaba la presentación de un novedoso traje de baño femenino. Réard convocó como modelo, a una bailarina llamada Micheline Bernardini ya que las modelos profesionales rehusaron presentar una prenda tan indecente.

La anécdota que se cuenta es que, cuando la bailarina vio el traje de baño comentó: “Señor Réard, su bañador va a ser más explosivo que la bomba de Bikini”. A Réard le pareció bien la ocurrencia de Micheline, y presentó su creación con aquel nombre.

Ahora que, para ser justos, no podemos dar el crédito completo a Reárd de la creación del bikini, ya que muchos siglos
antes las chicas romanas jugueteaban cubiertas por diminutas prendas; así se ve en un mosaico siciliano del siglo IV d.C.

Poco a poco, esta prenda al principio muy criticada, se fue popularizando en gran parte del mundo. Y también, poco a poco, dejamos de leer en la palabra bikini la oscura historia de la destrucción atómica, para solo pensar en el traje de baño de dos piezas, !claro!… con su respectivo contenido.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.000 seguidores