¡Ya no pongan gorro!

¡Ay, ya deja de poner gorro!

Para encarar a alguien que no deja de molestar, en el lenguaje coloquial contamos con un amplio catálogo de frases. Algunas suaves como: “¡No seas latoso!”, expresión relacionada con “dar la lata”, que es molestar y que tiene origen en un significado ya perdido de la palabra lata: ´tabla delgada´. “Dar la lata” era entonces “dar tablazos” y ¡vaya que eso es causa de molestia! También decimos ¡no estés jorobando!, en alusión a lo molesto que debe ser cargar con una joroba, palabra que nos quedó del árabe “hadabah” o tal vez se dijo así por sacarle la vuelta a otra frase más ruda  “¡No estés jodiendo!”, de joder, derivada del latín “futuere” (copular), así que ya se imaginarán la pesada y obscena carga de la expresión.

También decimos “¡No estés chiflando!”, y si el enojo es mucho, nos olvidamos del eufemismo y de plano decimos lo que nos sale del corazón “¡No estés chingando!”. En tierras norteñas de México y, quizá también en otros puntos cardinales, una muy utilizada es “¡Ya deja de poner gorro!”, expresión que tiene un curioso origen.

Todo indica que el antecedente es el verbo “engorrar”, que en español antiguo significó “tardar”. Esto podemos constatarlo en “Égloga de Fileno”, escrita por Juan del Enzina en 1497. En una parte dice:

“Muerte, no cures de más engorrar, ven prestamente que alegre te pido”. En español actual, se leería: “Muerte, no te cuides de tardar, ven rápidamente que alegre te pido”.

También, el Diccionario de Autoridades, escrito en 1726, nos da información interesante. Ahí dice:

“Engorrar: Es voz antigua formada de la preposición ´en´ y el nombre ´gorra´. Juan de Mena dice: Engorrar en antiguo castellano, es detenerse y tardarse: dixose de unas gorras coloradas que se usaban, en que cabía media hanega de trigo: y como traían entonces gran cabello, tardaban una hora en peinarse, y después ponían una escofia sobre los cabellos, y sobre ella un gran paño de tocar, y luego aquella gorra”.

No sobra decir que en las citas de castellano antiguo, hay que tomar en cuenta que lo que, para los ojos de hoy son faltas de ortografía, no lo fueron para los ojos de ayer.

Dicen que el que espera desespera y es que, en verdad, la tardanza es fuente de molestia para quien tiene que aguardar. No fue nada raro entonces que, de engorrar o sea tardar, naciera el término “engorroso” para referirse a lo que obstaculiza y que por lo tanto es molesto. Aunque “engorroso” es palabra que aún existe y de amplio uso, por corrupción, en algunos lugares apareció en el lenguaje coloquial el término “gorroso”, con el mismo significado. De ahí, en México, sesudamente concluimos que el gorroso es el que “pone gorro” y así nacería la expresión “poner gorro” que guarda el mismo concepto de molestar.

Vale comentar que en España y algunos países sudamericanos, también existe la locución “poner gorro”, pero con un significado muy diferente al que le damos en México. Allá encierra el concepto de infidelidad, es decir, es equivalente a “poner los cuernos”, aunque bueno, eso también debe ser muy molesto para quien se los ponen, sobre todo si le gusta usar gorro o sombrero.

De vuelta con las “molestias”, es buen momento para comentar que esta palabra se deriva de “mole” (masa de gran peso). Así que la idea implícita en la palabra es: “cargar con un gran peso” y,  ¡vaya que es muy pesado soportar a los gorrosos!, ¿ya te ha tocado cargar con uno?


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