Cápsulas de lengua

Ciberespacio

Publicado en Mundo hispanohablante por Arturo Ortega Morán en Abril 21, 2008

Por Arturo Ortega Morán

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La propiedad de los derechos de este artículo, es del Instituto Cervantes

Tomado de:

http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/febrero_05/14022005_01.htm

 y publicado con el permiso correspondiente

 

 De pronto caímos en la cuenta de que el espacio físico, a pesar de su infinitud, ya nos quedó chico. Ahora, para no ser presas de la claustrofobia, muchos necesitamos darnos un tiempo para escapar y flotar por un momento en el ciberespacio. Ahí, donde no hay lejos ni hay cerca; donde no hay arriba ni hay abajo; en donde puedes viajar grandes distancias con apenas mover los dedos.

La voz ciberespacio, encierra una historia que nos remonta hasta la antigua Grecia, donde hace miles de años, llamaban kibernetes a los marinos responsables de conducir los barcos a su destino. Kibernetike era el arte de navegar y el verbo kybernan  significaba ‘conducir el barco’.
De kybernan , en latín nació el verbo gubernare, al principio con el mismo significado de “conducir el barco”, pero con el tiempo,  se le dio uso metafórico y pasó a significar ‘conducir al pueblo’.
En castellano, derivado del latín, usamos gobernar con el sentido de ‘dirigir a una comunidad’ y de ahí, se han derivado gobierno y gobernador. Pero, como una huella de su origen marino, en el diccionario aún encontramos la voz gobernalle, que es el timón con el que se gobierna el navío.
Tuvieron que pasar muchos siglos para que Kybernétique volviera a la vida. Fue propuesta en Francia, en 1834, para referirse a «el estudio de los modos de gobernar». Años después, en 1948, el matemático norteamericano N. Weiner, escribiría: «Hemos decidido, para nombrar al campo de la teoría de control y comunicación, tanto en máquinas como en seres vivos, usar el nombre Cibernética». Nació así, una palabra que pronto se convertiría en símbolo de modernidad.
Después, el boom de las computadoras y la explosión de la Internet en los últimos años del siglo XX. La voz cibernética se convirtió en símbolo de cultura computacional y  nació lo ciber. Se empezó a hablar de ciberniños, de cibernautas, de cibercafés y por supuesto, del ciberespacio, palabra acuñada por el escritor de ciencia ficción William Gibson en 1982, en su novela “Burning Chrome”.

 

Así, el antiguo kybernetike (‘arte de navegar’), volvió a tomar vigencia. Sólo que ahora se navega en un mar de información, en el que también, si no tenemos cuidado, podemos naufragar.

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