Cápsulas de lengua

Que viene el Coco

Publicado en Mundo hispanohablante por Arturo Ortega Morán en Mayo 1, 2008

No sé tú; pero yo de pequeño, tuve como “asustaniños” de cabecera nada menos que al Cuco. Cualquier leve atentado de mi parte contra la tranquilidad de los mayores, era reprimido con un tajante: “¡Te va a llevar el Cuco!”. Nunca me dijeron a donde me llevaría, y mucho menos me dijeron cual era el aspecto de tan siniestro personaje; pero, ni falta que hacía mi imaginación se encargaba de darle un rostro, cada vez diferente, pero siempre tenebroso.

 Ahora que ya no me asusta el Cuco, he ido en busca del pasado de este espantajo, que me acompañó en mis más intensos miedos infantiles.

El Cuco o Coco, como lo llaman en España -de donde es originario-, lleva siglos siendo aliado de los mayores para “educar” a los niños en sus etapas más tempranas. Ya se lo menciona en un texto español de 1445. En “Cancionero” de Antón de Montoro, en una parte dice:

“… tanto me dieron de poco

que de puro miedo temo,

como los niños de cuna

que les dicen ¡cata el coco!…”.

 Si la antigua expresión castellana ¡cata el coco! te resulta extraña, déjame decirte que equivale a: ¡mira al coco!.

No contento con asustar a los niños ibéricos, el Coco cruzó el océano y rápidamente instaló sucursales en la mayoría de los países americanos. Fue aquí donde, en algunas partes, nació la variante Cuco. En 1929, el investigador cubano Fernando Ortiz, propuso la interesante hipótesis de que esta variante pudo ser originada por un sincretismo entre el Coco peninsular y un demonio africano del pueblo bantú llamado Kuku, que llegó a América en los barcos de esclavos. De ser así, muy justificados eran mis miedos infantiles. Después de todo, mi “asustaniños”  sería algo así como un Coco-plus.

Tratando de explicar el origen del nombre, encontramos que en 1611; Sebastián de Covarrubias, en “Tesoro de la lengua Castellana”, dice:

 “Coco: En lenguaje de los niños, vale figura que causa espanto y ninguna tanto como las que están a lo oscuro o muestran color negro, de Cus, nombre propio de Can, que reinó en Etiopía, tierra de negros”.

 No obstante, algunos etimólogos piensan que pudo derivarse del griego kakos, que significa malo y deforme. Otras versiones, lo hacen derivar de la palabra griega kókkos (“grano” o “pepita”). Lo cierto es que, el origen de la palabra Coco, ha sido un idem para los etimólogos.

Otro logro del Coco, es haber, de alguna manera, dado su nombre al fruto tropical de la palmera. En 1526; Gonzalo Fernández de Oviedo, en Sumario de la natural y general historia de las Indias”, escribió:

 “El nombre de coco se les dixo porque aquel lugar por donde está asida en el árvol aquesta fructa, quitado el peçón, dexa allí un hoyo, y encima de aquél tiene otros dos hoyos naturalmente, e todos tres, vienen a hazerse como un jesto o figura de un monillo que coca, e por esso se dixo coco”.

 En antiguo español, cocar o hacer cocos, era hacer gestos feos para espantar, como seguro, lo haría el Coco.

¿Seguirá asustando el Coco? No lo sabemos. Ya está viejo y los niños de hoy, ya no son tan ingenuos. Además, es perseguido ferozmente por las nuevas corrientes educativas. A pesar de todo, no dudo que los nuevos padres, al enfrentar los berrinches de los pequeños -que a las nuevas técnicas educativas se les hace muy difícil controlar-; de pronto se sientan tentados a solicitar, los servicios del viejo Coco.

Derechos Reservados © Arturo Ortega Morán

3 comentarios

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Paulina Verdugo said, on Enero 20, 2009 at 12:04 pm

    En Sonora en México, se conoce como el Cucú…y mucho nos asustaba su mención allá en los años 60!

  2. Ernesto said, on Agosto 9, 2009 at 8:29 pm

    Aquí en Perú algunos le llaman cucú al trasero xD

  3. diana laura said, on Septiembre 1, 2009 at 4:52 pm

    es la primera ves que leo algo tan largo deverian de acortarle almenos un poco
    eso asta al apersana mas lista e interesada le aburre o le da sueño
    bye


Escribe un comentario