Nimiedades
Por Arturo Ortega Morán
Más crímenes, más asaltos, más secuestros, más violencia.
Sin saber cómo, hemos perdido las puertas, que abiertas en la noche, daban paso al aire que refrescaba nuestro sueño. Sin saber cómo, hemos perdido las calles que podíamos pisar bajo la luna sin el temor a ser agredidos. Sin saber cómo, hemos perdido a la ciudad en la que nos gustaba vivir. Si yo fuera político, diría… son nimiedades .
Más jóvenes, pagando con su vida los viajes a mundos artificiales. Más manos en las esquinas, limpiando los vidrios que se mueven. Más padres cansados de tocar puertas, buscando un quehacer que los retribuya, para poder llevar a sus familias a mejores puertos. Sin saber por qué, vemos esperanzas apagarse una tras otra, con el temor de enfrentarnos a un mundo cada vez más oscuro. Si yo fuera político diría… son nimiedades.
Menos agua clara para mitigar la sed. Más agua turbia que inunda hogares y ahoga la vida. Siniestras nubes marrón que amenazan con asfixiarnos. Menos verde en nuestros campos; menos árboles en nuestros bosques. Sin saber cómo, estamos perdiendo la transparencia del aire, la claridad del agua y el sosiego del verde. Si yo fuera político, diría… son nimiedades.
Sí, si yo fuera político diría que son nimiedades, porque minimizar las cosas, adormece inquietudes y despierta resignaciones. Ahora que, si alguien criticara mi falta de sensibilidad, con elegancia daría un giro de ciento ochenta grados y diría:
“Perdone: ¿Usted sabe lo que son las nimiedades? Por favor, consulte el diccionario”
¡Vaya sorpresa que se llevaría mi reclamante! Y es que, en el Diccionario dice:
nimiedad : 1.-Pequeñez, insignificancia. 2.-Exceso, demasía”.
¿Te das cuenta? ¿Sabías que esta palabra es antónima de sí misma?
La verdad es que, en su origen, la palabra latina nimius, de la que procede nimiedad, significaba “excesivo, abundante”, y con esta connotación pasó al castellano. En el uso coloquial, la palabra fue malinterpretada y se usó con el significado opuesto: “insignificante, sin importancia”.
En 1734; el Diccionario de Autoridades decía:
” Nimiedad : Exceso o demasía. En el lenguaje familiar: Poquedad ó cortedad. Y se debe corregir por que significa esta voz totalmente lo contrario” .
Fue hasta la edición de 1817; cuando la RAE suavizó su postura al decir:
Nimiedad : Poquedad ó cortedad. Así lo autoriza el uso, aunque esta voz significa totalmente lo contrario”.
A partir de la edición de 1869; ya no se habló de incorrecciones. La fuerza del uso, se impuso; y ahora, todos usamos nimiedad “equivocadamente”. A la Real Academia Española, no le quedó más remedio que aceptar como acepción principal el uso “inculto”, y, quizá por orgullo, mantiene en el diccionario también el significado original, dando lugar a una palabra que es antónima de sí misma.
¡Caray! Bastó que unos cuantos renglones nos perdieran por los andurriales del lenguaje, para relajar la preocupación por la sarta de calamidades con que iniciamos este artículo. Si yo fuera político diría:
”Ya ven, se los dije… tan sólo eran nimiedades“.
Arturo, me sigues encantando… Jamás había descubierto alguna palabra que fuera antónima de sí misma…
Fíjate que aquí en el periódico donde trabajo, es muy común escuchar, que los errores impresos en los textos de las noticias, de los reportajes o las crónicas son “nimiedades” o “peccata minuta”, es decir cuando no se ostentan errores en los titulares, sumarios, balazos y pies. Yo, muy en mi papel, les digo que al ser errores y quedar impresos en un periódico, tiene sus agravantes; ahora, que me has permitido descubrir, Arturo, la antonimia de “nimiedad”, insistiré sobremanera.
Rosario Loyola,
Guadalajara, Jal.,México