La china poblana
Por Arturo Ortega Morán
chinas en una escena típica
Joaquín García Icazbalceta, a fines del siglo XIX, escribió:
“La CHINA de México era una mujer del pueblo que vivía con cierta holgura a expensas de un esposo o de un amante, o bien de su propia industria. Pertenecía a la raza mestiza, y se distinguía por su aseo, por la belleza de sus formas, que realzaba con un traje pintoresco, harto ligero y provocativo, no menos que por su andar airoso y desenfadado. Después de haber desaparecido de México las CHINAS permanecieron algún tiempo en Puebla, y de ahí les vino el nombre de “poblanas”.
Como antecedente de la coquetería de las chinas mexicanas, es interesante conocer lo que, en 1625, el sacerdote Tomás Gage escribió acerca de las negras y mulatas: “El vestido y atavío de las Negras y Mulatas es tan lascivo, y sus ademanes y donaires tan embelezadores, que hay muchos españoles que por ellas dejan a sus mujeres. Llevan de ordinario una saya de seda, bordada de randas doradas…cuando salen de casa añaden a su atavío una mantilla de lino… algunas la llevan en los hombros, otras en la cabeza, pero todas cuidan de que no les pase de la cintura y les impida lucir el talle y la cadera”.
Así que, podemos ver en el traje de china poblana, una verdadera manifestación del mestizaje. Un exquisito coctel de coquetería en que se aprecia la elegancia de la maja española, el arte de la indígena y la exuberancia de las negras y mulatas. Vale entonces, que se haya convertido en el traje femenino, mexicano por excelencia
LAS IMAGENES SON MUY PADRES