El mexicano ante la muerte

Por Arturo Ortega Morán

Decía Octavio Paz: “La indiferencia del mexicano ante la muerte, se nutre de su indiferencia ante la vida”. Opiniones como esta abundan en la literatura, también en canciones que pregonan que “la vida no vale nada”; o en frases y refranes en que presumimos que “las calaveras nos pelan los dientes”.

No sé tú, pero yo hasta ahora no he conocido un mexicano que al verse en peligro de muerte se ataque de la risa. Lo cierto es que a los mexicanos nos gusta la vida, la valoramos, nos duele perderla y la idea de nuestra muerte o la de nuestros seres queridos nos angustia.

 Hay máscaras que se hacen de palabras para no dejar ver nuestros miedos. Así es el caso de esas frases y refranes con los que jugamos con la muerte; aquí recordamos algunas de ellas:


Diría el valentón:

“ La muerte es flaca y no ha de poder conmigo”

“ A mí las calaveras me pelan los dientes”

“ ¡Ay muerte, no te me acerques, que estoy temblando de miedo!”

“ Si nací llorando, por qué no he de morirme riendo”

“ Vámonos muriendo todos, que están enterrando de gorra”.

Diría el resignado:

“Al fin que para morir nacimos”

“Velo y mortaja del cielo bajan”

“ A quien Dios quiere para sí, poco tiempo lo tiene aquí”.

Diría el observador:

“ Al vivo todo le falta y al muerto todo le sobra”

“ Mujeres juntas, sólo difuntas”

“ Las penas no matan, pero ayudan a morir”

“Donde lloran, ahí está el muerto”

“ El muerto y el arrimado a los tres días apestan”.

Diría el filósofo de pueblo:

“ De aquí a cien años, todos seremos pelones”

“ El que por su gusto muere hasta la muerte le sabe”

“ Cuando estés muerto, todos dirán que fuiste bueno”

“Entre todos lo mataron y él solito se murió”

“ El asno sólo en la muerte halla descanso”

“ No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe”

“ Yerba mala nunca muere y si muere no hace falta”

“El sueño es una muerte chiquita”

Aquí aprovecho para recordar a Antonio Plaza, y estos versos de angustiosa incertidumbre.

¿Qué es la muerte? No lo sé,
¿La vida? No la comprendo
¿Qué soy? ¿Qué fui? ¿Qué seré?
Misterio …siempre misterio.

¡Maldita sea la razón!
La razón no es luz, es fuego
fuego que al quemar el craneo
vuelve ceniza el cabello.

¡Feliz el que no razona!
¡Feliz quien vive creyendo!
¡Feliz, feliz quien disfruta
la dulce quietud del sueño!
Sin que mil ideas malditas
al brotar en su cerebro
se le aparezcan enfrente
bajo la forma de espectros.


Diría el aferrado a la vida:

De tonto me muero este año”

“ El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura”

Diría el damnificado por la muerte:

“ Me tocó cargar con el muerto”

“Muerto el perico, ¿para qué quiero la jaula?”

“ No me asusten con el petate del muerto”

¿Y los intelectuales?

El materialista:

La muerte no es más que un accidente de la vida universal; la inmortalidad la han inventado los  hombres para consolarse de lo efímero de sus vidas”. Doctor Atl

El machista:

No le tengo miedo a la muerte, porque es una mujer”. Emilio el indio Fernández

El romántico:

Frente a la proximidad de la muerte, la necesidad de amar se acrecienta.
Muero cada día. No hay nada nuevo en ello”.  José Luis Cuevas

El hedonista:

Ido el placer ¿la muerte a quien aterra?”.  Ignacio Ramírez (El Nigromante)

¡Total! Para que preocuparnos si el encuentro personal con la muerte es imposible, como lo expresa esta antigua frase atribuida a Epicuro y después parafraseada por Antonio Machado:

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros ya no somos”.

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5 comentarios on “El mexicano ante la muerte”

  1. darnell dice:

    de quien es la frasde de “si naci llorando, por que no he de morirme riendo”

  2. ES UNA GRAN VERDAD A LA HORA DE LA HORA TODOS LE TEMEMOS A LA MUERTE SI EL GENERAL VILLA CUANDO LA MIRO SERCAS LLORABA POR SALVAR SU VIDA ABLO CUANDO LO IBAN A FUSILAR CREO POR ORDENES DE HUERTA

    • Anónimo dice:

      VILLA NO MURIO FUSILADO, PENDEJO… VILLA MURIÓ EN UNA EMBOSCADA…

      • Anónimo dice:

        Perdón pero su en una etapa de su vida lo quisieron fusilar y lloro como un niño y le perdonaron después siguió viviendo y fue asesinado en Parral, Chihuahua.

  3. Jesus L Rodriguez M dice:

    Tal vez peco de presumido pero como es chocante ver comentarios con obvias faltas de ortografia… y a pesar de eso, siguen viviendo los autores del desaguisado.


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