Grito de independencia
Por Arturo Ortega Morán
En México entramos de lleno en los festejos del bicentenario de nuestra independencia, aunque cabe aclarar que lo que realmente festejamos, es que se cumplen 200 años del momento en que el cura de Dolores, dio lo que hoy conocemos como Grito de Independencia (16 de septiembre de 1810); un intento que sólo quedó en un grito frustrado. Sin ganas de analizar mucho, a este hecho lo consideramos el inicio del camino hacia nuestra libertad, que llegaría once años más tarde (septiembre de 1821). Pero bueno, uniéndonos al festejo, es buen momento para hurgar en ese par de palabras tan ligadas a nuestra historia:
GRITO
La historia de esta voz, nos remonta a los legendarios orígenes del Imperio Romano; cuando Rómulo, uno de los gemelos que creció al amparo de una loba, hizo la fundación de Roma. Al notar que andaban escasos de mujeres, se le ocurrió invitar a los pueblos vecinos a unos juegos, y los Sabinos, que eran medio conchuditos, llegaron con: ancianos, mujeres, niños y hasta a los perros se llevaron. Los jóvenes romanos, en cuanto vieron que los sabinos se abandonaron a los deleites bacanales; ni tardos ni perezosos dijeron “aquí se rompió una taza, que cada quien agarre a su sabina y se vaya para su casa”. A este episodio se le conoce como “El rapto de las sabinas” y hay quien asegura que de este momento, nació la costumbre de que el recién casado, entre a casa con la esposa en brazos, como si la hubiera raptado.
El caso es que cuando los sabinos volvieron a la cruda realidad, enojados y con dolor de cabeza, se aprestaron para lavar la afrenta; pero
Rapto de las sabinas
según se dice, las sabinas raptadas, que al parecer no la pasaban tan mal, intercedieron para que las cosas no llegaran a mayores; y así, Rómulo se dio un abrazo con Tacio, rey de los sabinos; los pueblos se unieron y ambos reinaron en armonía mientras se pudo. A partir de este episodio, a Rómulo se le conoció como Quirino, que en lengua sabina quiere decir ´el de la lanza´, y a los ciudadanos romanos los llamaron quirites, como decir ´los de Quirino´.
Cuando alguna amenaza inquietaba a los sabinos, éstos solicitaban la protección de los ciudadanos romanos gritando “¡Quirites, quirites!” y estos acudían al llamado, ¿a poco creían que las sabinas les iban a salir gratis? Por eso a este clamor se le llamó “quiritor”, palabra que con el tiempo… en castellano se convirtió en la voz “grito”.
INDEPENDENCIA
El verbo ´pender´ y su variante ´depender´, encierran la idea de ´estar colgado´, así como lo está un péndulo. De modo que, quien busca la independencia, figuradamente trata de cortar ese cordón de voluntad ajena, que le impide ir más allá de lo que le es permitido.
Visto así, no está mal que a la acción del cura Hidalgo la llamemos Grito de Independencia; ya que en Grito, hay la idea de convocar a los ciudadanos y en Independencia, el deseo de cortar el hilo que nos mantenía colgados de España. Ahora que, cuando finalmente lo conseguimos, en la violenta caída perdimos grandes pedazos de país, se abrieron profundas heridas que no acaban de sanar y llegamos al fondo de un gran abismo del que aún no hemos podido salir. Aún así, hoy festejamos, porque guardamos la esperanza de que nuestro esfuerzo, tarde o temprano nos elevará a esa luz que ahora sólo vemos cuando volteamos hacia arriba. ¡Así sea!
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