Echar de menos

Hay un pequeño pueblo español que se dibuja en la región extremeña. Su tierra se pinta con el verde de alcornoques, encinos y matorrales; y se baña con las aguas de cristalinos arroyos. Por el año 1950, vivían ahí poco más de tres mil personas. Pero, por la migración hacia las grandes ciudades, ahora no llegan a un millar los que quedan.
Basta una escuela en ese pueblo, para enseñar las primeras letras a los pocos niños que hay. En un salón de esta escuela, hay una maestra y un grupo de niños, que, un día, cayeron en cuenta de que echar de menos, era curiosa forma para decir “extrañar”. Entonces, se preguntaron: ¿Por qué se dice así?

Al no encontrar respuesta, Mara Cristóbal –así se llama la maestra-, y sus pupilos, lanzaron la pregunta al ciberespacio. Así, cual botella echada al mar, su curiosidad cruzó la Península Ibérica, atravesó el Atlántico, brincó la Sierra Madre y se posó suavemente en un rincón de Monterrey, en México. Sí, se posó en mi computadora.
Como ésa sí me la sabía, no dudé en contestar y narrar la historia. Les conté que en la expresión echar de menos, el verbo echar se “coló” por una confusión. En realidad, en su origen, la locución es de los portugueses y ellos dicen achar menos, donde achar es el verbo hallar. El sentido implícito es “sentir la falta de…”.
Al pasar al castellano, debió traducirse como hallar menos; pero, el oído popular, confundió achar con  echar y así nació echar menos, que así se usó primero. De esto, abundan ejemplos en textos del siglo XVI. Por ejemplo, en Historia general y natural de las Indias, de Fernández de Oviedo (1535) en una parte dice:

“se echó a nado por el río abajo a aguardar allá las canoas desviado, e los indios de los ranchos, como lo echaron menos, lo anduvieron a buscar, y él los vía desde donde estaba escondido”.

Otra forma que usó el castellano viejo fue echar harto menos. Así lo empleó en 1573, Santa Teresa de Jesús en su  Libro de las fundaciones, donde se lee:

“Cinco años después de la fundación de San José de Ávila estuve en él, que, a lo que ahora entiendo, me parece serán los más descansados de mi vida, cuyo sosiego y quietud echa harto menos muchas veces mi alma”.


Sería hasta el siglo XVIII, cuando la expresión tomaría la forma echar de menos, que ahora conocemos.

Un detalle curioso, es que en la región gallega, cuya lengua está emparentada con la portuguesa, hubiera sido más natural que tomaran la expresión achar menos; pero, por alguna razón, les llegó de rebote la adaptación castellana y ahora ellos dicen: botar de menos.

De un pequeño poblado español, llegó un mensaje:

“Arturo, no esperábamos, mis alumnos y yo, que la respuesta llegara de tan lejos. Ha sido muy interesante la historia que nos contaste. Los niños te envían saludos y agradecimiento. Ahora, cuentan en sus casas, que ya tienen un amigo en Méjico”.

En verdad, tampoco yo esperaba poder compartir  con una maestra y un grupo de niños de una región rural de España, la curiosidad de saber por qué decimos lo que decimos. Ahora, yo también digo que tengo amigos en ese pequeño pueblo, y, aunque tal vez nunca los llegue a ver: pienso en ellos, me los imagino y por qué no decirlo…hasta los echo de menos.

Derechos Reservados © Arturo Ortega Morán

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18 comentarios on “Echar de menos”

  1. Analy Guerrero Morán dice:

    Qué agradable lectura y qué suerte hemos tenido quienes encontramos éste tu blog, tus relatos me indican que eres una persona realmente apasionada en las letras y en la Historia. Gracias por compartir con nosotros estos textos que al menos a mí me inspiran a seguir pensando que aún con los eventos tan negativos que suceden en nuestro mundo, cabe aún y con mucho la esperanza de vivir con fé y alegría nuestros días. Te envío un saludo cordial.

  2. Yolanda Lares Villanueva dice:

    Que Delicia la descripción de tu relato, la curiosidad de aquellos niños y aquella maestra de ese pequeño pueblo de verdes alcornoques y bañado con cristalinos arroyos, nos ha enseñado a través de tu narración; el origen de la expresión “echar de menos”.

    Gracias por tu Extraordinaria Sensibilidad y Amor a la Palabra … Felicidades Arturo!

    Ahora nosotros también nos sentimos amigos de esa maestra y de su grupo de pequeños alumnos originarios de aquella linda región rural de España, ojalá algún día aquella “botella echada al mar” llegue también a nuestras manos para continuar sabiendo de ellos … mientras tanto … al igual que tu … les “echaremos de menos” …

  3. Sr. Ortega:
    Como siempre me encantó su artículo sobre “echar de menos.” Sin, ni con mucho, llegar a su nivel de erudicción me considero colega suyo. Yo soy intérprete judicial federal en Seattle, WA. y uno de los jueces, a quien le gusta mucho el español, me hace preguntas sobre el origen de frases que le resultan cómicas. Una que no he podido responderle es “por si las moscas” tal vez pueda usted ayudarme. Gracias. Keo

    • Arturo Ortega Morán dice:

      Gracias colega, tengo por ahí un artículo que justo se llama “Por si las moscas”; lo voy a localizar y lo publico próximamente. Un saludo hasta Seattle. Muy bueno tu blog.

  4. Anónimo dice:

    Muchas gracias.Me ha emocionado la historia. Coincido con Analy: que estas pequeñas cosas nos alegran el día y ayudan a mirar este endiablado mundo con un poco más de esperanza. Ya espero con impaciencia la siguiente entrada de su estupendo blog. Un saludo desde la ribera del Ebro.

  5. Alejandro dice:

    Excelente aporte. Gracias.

  6. MC dice:

    Maravillosa historia. Una manera genuina y sencilla de compartir su pasión por esta lengua mágica. Felicitaciones por el blog.

  7. Montserrat dice:

    Sin querer he llegado hasta aqui y realmente me ha encantado tu relato !!!

    Sigue asi !!! Felicidades !

  8. aaron dice:

    Ja ja ja, me siento feliz de encontrar tu blog amigo, ya no me siento tan solo yu oscioso, ja ja ja, grax intenernet!!

  9. Felícitas dice:

    Gracias, por compartir tus conocimientos tan amenamente!.. con sencillez y fundamentos suficientes que, al menos a mí, me motiva a compartir tu blog con amigos y compañeros de trabajo!

  10. Marycarmen dice:

    Un saludo Arturo, y felicidades por tu blog.
    De verdad que me causo gracia que debido a tu blog tengas amigos en España; un saludo a ellos tambien…
    Me agradó tu blog, gracias por mostrarnos el significado de palabras que usamos cotidianamente y que en algun momento ni nos ponemos a pensar de donde vienen y porque…¿Las palabras vienen de algún lado????
    Y por cierto; porque decimos “me causo gracia”…y desde cuando usamos “el por cierto y porqué?
    Un abrazo desde Hermosillo Sonora

  11. carmen gonzález dice:

    También me encantó la respuesta. Es muy placentero saber que hay personas que usan la red para explicar cosas interesantes y de una forma muy amena.. Gracias. carmoi.

  12. Una maravillosa historia bellamente contada. Así es como se debe enseñar nuestro idioma. Acabo de usarla para “auto-corregirme” en una nota enviada a mi hijo que está en Milán. Estamos echando de menos su presencia en nuestra casa, ya hace más de un año…. Bueno, un saludo, desde Bogotá, Colombia.

  13. Ariane dice:

    Cuando estaba aprendiendo espanol, le pregunte a mi amiga porque se dice echar de menos. Para mi cuando lo pase al ingles, la frase no tenia sentido. Ahora, entiendo. Muchas gracias.


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