Ni qué ocho cuartos

Cuarto: Moneda de uso corriente en España del siglo XIX
“… Ni qué ocho cuartos”; es una expresión que usamos para enfatizar un desacuerdo. El paso del tiempo ha oscurecido la situación que le dio origen y a veces nos desconciertan esos “ocho cuartos”. Bueno, si alguna vez esta duda te ha quitado el sueño, quizá esta historia te evitará futuros insomnios, al menos los que son de a “ocho cuartos”.
Por muchos años, en España existió “el realillo”, era la moneda de uso corriente que equivalía a ocho cuartos de peseta. Por eso también era conocido como “realillo de a ocho cuartos”. Para muestra, va una antigua copla española:
Tengo que empedrar tu calle
con realillos de a ocho cuartos
para que vayas a misa
sin romperte los zapatos
El valor de esta moneda era un precio típico de muchos artículos de primera necesidad: la hogaza de pan y el cuartillo de leche se compraban por ocho cuartos y era considerado un precio razonable. No obstante, vinieron tiempos difíciles para la economía española y los precios superaron la barrera de los ocho cuartos. El descontento popular se manifestó en grandes revueltas que actuaban al grito de “¡Pan de a ocho!”. En un fragmento de la obra Granada la Bella, que Ángel Ganivet escribió en 1896, hallamos noticia de este hecho:
“En lo antiguo, el pan era caro en pasando de ocho cuartos la hogaza mejor o peor pesada; se sufría refunfuñando los nueve y diez cuartos; se insultaba al panadero al llegar a los once o doce, y en subiendo de ese punto, venía la revolución”.
La expresión “ni que ocho cuartos”, probablemente apareció en la primera mitad del siglo XIX en España. La documentación más antigua que conozco está en una página del diario “El Látigo liberal” en la edición de junio de 1821. De ahí saqué esta línea:
“Aquellos que dicen que somos unos perritos o gatitos, qué alma, ni qué ocho cuartos”.
Del cómo nació la expresión, podemos imaginar que ante el reclamo popular para mantener el precio del pan y otros alimentos básicos, que como dijimos, tenían el precio típico de ocho cuartos; algún comerciante exclamara “¡qué pan, ni qué ocho cuartos!”. De ahí pasaría al lenguaje popular para enfatizar cualquier desacuerdo.
Hola,
Realmente interesante. Lo que más curioso me parece del origen de estas expresiones es que una frase dicha por alguien, en un momento determinado, cale tanto y pueda marcar el lenguaje. Algo digno de estudiar
¡Por cierto! “hallamos”
PD: Topicazo, lo sé, pero felicidades por el blog
Que interesante,es una expresion que hasta hoy se emplea
Buenas maestro Arturo! Qué interesante, me encantó este artículo. Saludos al maestro Jaramillo.
Gracias Marcela, siempre es un gusto saber de ti. Un saludo a toda tu familia
La informacion es precisa y concisa. Gracias por el tiempo invertido y por la seriedad para proveer estos datos.
Gracias!!!
Siempre me había cuestionado el origen de esta frase.
Un insomnio menos
Interesante, pero… Ocho cuartos no son dos enteros? Es decir el valor de 8/4 de peseta no serian 2 pesetas?
tengo la misma duda que alfredo, ocho cuartos son dos enteros. ¿en lugar de decir 2 pesetas decían ocho cuartos o cómo?
no es el valor fraccionario, si lo tomamos del punto de vista fraccionario, tienes razon , es el valor equivalente recuerda el cuarto es una moneda, ejemplo 1 dollar equiv. a x pesos, x soles, x colones, x cruzeiros, x pesetas
Yo habia escuchado que la frase proviene de un libro basado en la época de pinochet, en la cual al protagonista lo tratan de convencer a base de chantajes, ofreciendole una “Dama Blanca” y Una casa de ocho habitaciones, él responde: “Que Dama Blanca ni Que ocho cuartos”.
Lamentablemente con el tiempo he olvidado el nombre del libro o el autor. Pero, ¿Que me dice? ¿Tiene algun conocimiento sobre este posible origen?
Saludos desde Veracruz, Ver.
PD. Excelentes sus aportaciones.
No conocía esa explicación, pero de antemano puedo decirte que no es correcta. Puedes ver que en el artículo cito un texto de 1821 en el que ya se usa la expresión. Muuuuchos años antes de la época de Pinochet.
Agradezco el comentario. Saludos.
La existencia de los ocho cuartos (moneda), no explica el origen de la expresión. Suena todo muy lógico pero, hay algo que no cuadra. Ojalá encontremos un origen más preciso.
En realidad un cuarto era una moneda de cobre acuñada por esos tiempos, por tanto un realillo (acuñado con cobre y plata) equivalia a ocho monedas de cobre u ocho cuartos que es lo mismo.
Excelente tema, felicidades por toda la documentación y gracias por compartirla con todos nosotros. Mi madre ha usado mucho esa expresión por muchos años y ahora que todo se encuentra en la web quise averiguar sobre el tema. No pude encontrar mejor artículo! Felicidades Don Arturo y gracias!
La expresión “ocho cuartos” hace referencia al formato periodístico que se impone en la época de la Ilustración y alcanza su techo en la Francia posrevolucionaria. Un pliego de papel, impreso, doblado en cuatro, cosido y cortado, da lugar a un cuadernillo de ocho páginas en formato “cuarto”, formato económico y rápido en cuanto a impresión y acabados.
Muchos periódicos españoles de finales del XVIII y principios del XIX aluden al formato en la misma cabecera. Se autodenominan “ocho cuartos”, El “ocho cuartos” es un proveedor de información y opinión. Cuando queremos desechar verbalmente una información u opinión mediante el descrédito de la fuente, diremos “qué [proveedor de opinión rechazable] ni qué ocho cuartos”.
Espero que te haya servido.
Un saludo
Por añadir, la datación más antigua de esa expresión es de 1761 según el Corde.
Su autor es Ramón de la Cruz en su obra La avaricia castigada.
“Todos. ¿Ayala amigo?
Ayala. ¿Qué amigo,
qué Ayala, ni qué ocho cuartos?
Ya es otro tiempo, señores.”
Interesante, esto me quito el sueño por largo tiempo y hablando de cosas de la vida…
“Que Vida ni que Ocho Cuartos”