Pie con bola

Por Arturo Ortega Morán

¿Usted sabe por qué cuando no acertamos en algo, por más que lo intentamos, decimos que no damos pie con bola?

Aunque pudiera pensarse que la expresión hace referencia a un pie tratando de pegarle a uUn pie en la bolana pelota, la historia nos muestra que su origen es más complejo.

Lo curioso de esta expresión, es que su significado sufrió una mutación ya bien entrado el siglo XIX. Antes, y durante varios siglos, “pie con bola” encerró el concepto de equilibrio. Por ejemplo, para decir que en algún negocio no se había ganado ni perdido decían “salí pie con bola”, similar al “salí a mano” que hoy usamos.

También, para decir que se llegaba justo a tiempo a algún lugar, decían: “llegué a pie con bola”.

En 1627, Gonzalo Correas describió lo anterior con claridad al escribir:

“Pie con bola: Dícese cuando uno llega medidamente al punto que ha de llegar. Dícese de dinero que apenas alcanza y no sobra”.

El significado que ahora conocemos, lo encontramos documentado hasta 1884, en “ La Regenta ”, novela de Leopoldo Alas. Ahí se lee:

“…pero Don Santos si no bebía no daba pie con bola, no entendía palabra de lugares teológicos…”.

Esto nos lleva a pensar que, en algún momento de la segunda mitad de siglo XIX, la expresión sufrió un cambio en su significado, quizá por el influjo del fútbol que inició su popularización precisamente en ese tiempo.

Del origen primero de la expresión, el escritor español Julio Cáceres, en 1951, hizo una tímida propuesta al suponer que podía tener origen en un antiguo juego de cartas:

“La expresión pie con bola, gozaba de vida independiente y procedía, si no estamos equivocados, del juego de naipes”. (Introducción a la lexicografía moderna, Julio Cáceres, 1951)

Según Cáceres, “pie” sería el último en jugar, en oposición al primero llamado “mano”. La “bola” sería un lance de este juego en el que se podía recuperar lo que se había perdido (concepto de equilibrio).

A mi parecer, una mejor explicación y con mejor sustento, se puede inferir de la obra “Examen de ingenios para las ciencias”, que en 1575 escribió el español Juan Huarte de San Juan. Al escribir sobre los dioses romanos, hace esta descripción de la Diosa Fortuna:

“Llamáronla con el nombre Fortuna, la pintaban en forma de mujer, con un cetro real en la mano, vendados los ojos y puesta de pies sobre una bola redonda. Por el cetro real la tenían por señora de las riquezas y honra; el tener vendados los ojos daba a entender el mal tiento que tiene en repartir los dones; estar de pie sobre la bola redonda significa la poca firmeza que tiene en los favores que hace: con la misma facilidad que los da los vuelve a quitar, sin tener estabilidad”.

No es descabellado pensar que la expresión hacía referencia a la diosa Fortuna, que parada en una bola, hacía malabares para mantener el equilibrio y así como daba… luego quitaba, concepto que se encapsularía en la frase: “pie con bola”. Por supuesto y con la misma humildad que Julio Cáceres, si es que no estoy equivocado.


2 comentarios on “Pie con bola”

  1. Rosa María dice:

    Arturo: Me gusta tu aportación a la acepción y desde luego me apunto a ella. Es muy verosimil que sea como tú dices, la figura de equilibrio, más que la de dar y quitar, es la que me convence. Desde ahora y visto que no hay nada claro al respecto, yo “militaré” en tu enseñanza. Gracias.

    Un saludo desde Valencia (estoy ern la playita)
    Rosa.

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  2. valentina dice:

    me gusta su historia pero al final no dice lo que es o me equivoco

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