Comida y Obesidad

Por Arturo Ortega Morán

 

¿obeso?

Estoy obeso... ¿y qué?

Dicen que México es un país de obesos, y por eso ya se hacen serias campañas para combatir esta condición que es causa directa de diversas enfermedades, ahora sí que literalmente,  “matonas”. Todos sabemos de la relación estrecha que hay entre la obesidad y la comida y, ahora, vamos a ver que la relación también es lingüística.

En griego, “comer” se decía “édein” y de ahí quedó que en latín se dijera “edere”, como se lee en el muy conocido proverbio latino: “Edere ad vivendum, et non vivere ad edendum”, que en cristiano significa: “comer  para vivir, y no vivir para comer”.  ¡Vaya! También los romanos se aventaban sus campañas contra la obesidad.

Bueno, el caso es que el vulgo romano, que le encantaba eso de hacer “ajustes idiomáticos”,  le pegaron al verbo “edere” la preposición “cum”, que en castellano corresponde a “con”. Así que en latín vulgar, “comer” se dijo “cumedere”. Y sí, como tal vez ya lo pensaron,  esta versión fue la que llegó a la Península Ibérica en boca de las no muy cultas legiones romanas, y de ahí nacería nuestro verbo “comer” y sus derivados; entre ellos “comida” a la que curiosamente le decimos así, antes de  consumirla, cuando todavía no está comida.

 

 

Regresando a la vieja Roma, encontramos que del verbo “edere”, se derivó el verbo “obedere”, que significó: carcomer, consumir, desgastar, y su modo participio “obeso” significaba: carcomido, consumido, desgastado, por ende, flaco y desnutrido; acepciones que son citadas por Nonio Marcelo y por Lucio Séptimo Severo, escritores de aquel lugar y de aquellos tiempos.

 

 ¡Vaya! ¡Ahora resulta que un obeso, era alguien: triste, ojeroso, flaco, cansado y sin ilusiones! Lo que pasó fue que, a los gorditos, les decían “obesos”, así como decirles “flacos”, con un dejo de ironía y burla. De tanto hacerlo, cuando menos lo pensaron “obeso” pasó a significar “gordo” y así nos llegó al castellano, sin la menor sospecha de que alguna vez significó lo contrario. Algo así como pasa con los calvos, a los que ahora les llamamos “pelones”.

 

Así, del antepasado común “edere”, “comer” en latín, nacieron dos palabras: Comida y obesidad;  que hoy se convirtieron en una cápsula de lengua.

 

 

 



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s