Si gruye… es grulla

Por Arturo Ortega Morán

Seguramente has oído hablar de una ave zancuda y gritona que, por el ruido que emite (¡gru, gru, gru!); se le dio el onomatopéyico nombre de grulla. Lo poco sabido es que, del nombre de esta ave, se habrían de derivar palabras castellanas que nada tienen que ver entre sí.

 Pedigrí

Cuando compramos un perro y queremos estar seguros de la pureza de su raza, exigimos que tenga pedigrí, aunque para eso tengamos que pagar un alto precio. El  pedigrí es algo así como un certificado de calidad del perrito, en el que se hace constar que madre, abuela y bisabuela se abstuvieron de  tener algún desliz con algún congénere callejero que contaminara a la jauría con sangre plebeya. Bueno, pero no se trata de hablar de los perros y sus debilidades, mejor  hablemos del curioso origen de la palabra pedigrí.

En la Inglaterra medieval, para registrar la procedencia de los caballos pura sangre y demás animales de alcurnia, usaron un diagrama que se asemejaba a la huella de una pata de grulla ( /|\ ). Es muy probable que esta herramienta gráfica la hayan importado de tierras galas, porque en su origen le decían pe de grue, pronunciación anglo-normanda del francés pied de grue. Por adaptación fonética, la palabra se convirtió en pedigree y de ahí pasó al castellano en donde se escribe pedigrí. Las cartas que registran la genealogía de los animales, ya se han sofisticado y ya no parecen pata de grulla; pero la huella de la zancuda… permanece en la palabra pedigrí.

Grúagrua-ant-2

Cuando en la edad media, a base de palancas y poleas se inventaron máquinas para levantar grandes pesos, su típica forma recordaba el cuello y la cabeza del ave, por eso fue que a estos artefactos los llamaron grúas una variante fonética de grulla. Estas máquinas evolucionaron y ahora, no todas se parecen a sus antecesoras, pero se siguen llamando grúas.

 

 

 

 

 

 

 

geranio-2Geranio

Pariente etimológico de la gruya, también es el geranio; esa planta que con coloridas flores, adorna un sinfín de jardines. Resulta que a las grullas, en griego las llamaban géranos, y debido a que el fruto de la planta termina en un prolongado pico, recuerda a la cabeza de las gruyas, es decir a las géranos. De ahí quedó que a la planta, en castellano, se la llamara geranio.

Ahora que si le queremos seguir, la grulla también se hace presente en el queso gruyer, ya que éste tomó nombre por la región suiza de Gruyéres, que es donde se produce y que precisamente significa “lugar de gruyas”.

 

 

Pedigrí, grúa, geranio y queso gruyer; Palabras que entre sí no parecen tener relación, pero ahora ya sabemos que proceden del nombre de la grulla, esa ave zancuda que cuando gruye… se escucha  “grú, grú, grú”.


One Comment on “Si gruye… es grulla”

  1. Paco dice:

    Muy interesante tu blog… Una mezcla equilibrada de ingenio, erudición y sentido común. Ya que sé el camino, puedes jurar que volveré por aquí muy a menudo.

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