Norton I, protector de México

¿Don Quijote en San Francisco?

Por Arturo Ortega Morán

  • Artículo propiedad del Instituto Cervantes. Publicado en la sección Rinconete 18/oct/2005

Norton I

Hay cierto tipo de locos que nos fascinan y, entre ellos, Don Quijote ocupa un lugar de privilegio; y no importa  que no haya sido de carne y hueso porque, en el terreno de la locura, eso es lo que menos importa.

A través de los siglos, el caballero de la triste figura ha sido arropado y me atrevo a decir que hasta envidiado por quienes, en algún momento, hemos cabalgado a su lado. Tal vez vemos en él un poco o un mucho de lo que aspiramos a ser.

El espíritu de Don Quijote se ha escapado de la literatura y, en diversos tiempos y lugares, se ha encarnado en diferentes personajes de la vida real. Así sucedió un día de septiembre de 1859 en San Francisco California a un indigente de nombre Joshua Abraham Norton. Vistiendo un raído uniforme azul y oro de coronel, se presentó ante el director del San Francisco Bulletin y con la mayor naturalidad declaró: «Soy el emperador de los Estados Unidos». La declaración le pareció graciosa al periodista y publicó lo dicho por su visitante en primera plana. Así inició el reinado de quien sería conocido como Norton I, y  que duraría cerca de veinte años.

En otros tiempos, Norton había sido un acaudalado empresario que apostó su fortuna en  un mal negocio que lo dejó en la ruina. La depresión pudo orillarlo al suicidio, pero fue rescatado por el espíritu del caballero andante que lo poseyó y le construyó una realidad en la que pudo seguir viviendo.

En una segunda proclama, hizo saber que a causa de la corrupción, el presidente era destituido y el Congreso disuelto. A partir de ese momento, él, personalmente, se encargaría del gobierno.

Otro famoso decreto que nos involucra a los mexicanos, fue en el que dijo:

«siendo evidente la incapacidad de los mexicanos para regir sus propios asuntos, el emperador asume el papel de Protector de México» (¿nos conocería algo o nos estaba tanteando?)  .

Mientras tanto, todo San Francisco estaba fascinado con Norton I. Lo adoptaron y nunca le faltó alojamiento, alimentación y transporte gratuito, además de que lo saludaban con respetuosas caravanas. En cierta ocasión, «abolió» la compañía de ferrocarriles Central Pacific cuando le negaron comida gratis en el vagón restaurante, y sólo se dio por satisfecho cuando le dieron un pase vitalicio y le ofrecieron una disculpa pública.

Para subsanar su constante falta de dinero, implantó un sistema de impuestos: de 25 a 50 centavos semanales los tenderos y tres dólares semanales los bancos. Todo San Francisco se rió… pero,  ¡la mayoría pagó!

En una ocasión, cayó en la cuenta de lo deslucido y harapiento de su uniforme. Entonces, Norton I dictó una proclama:

«Sabed que yo, Norton I, tengo varias quejas contra mis vasallos, por el estado de mi imperial guardarropa que constituye una desgracia nacional».

Al día siguiente el ayuntamiento aprobó una partida para equiparlo de nuevo. Los habitantes de San Francisco fueron leales y fieles súbditos. Cuando murió, el 8 de enero de 1880, más de diez mil ciudadanos, con sincero pesar, desfilaron ante su ataúd para rendirle tributo póstumo.

Lápida de Norton I

Hoy, sobre su tumba, hay una lápida de mármol que fue colocada en 1934, y en la que se lee:

«Norton I, Emperador de los Estados Unidos y Protector de México, 1819-1880».

¿De dónde tanta fascinación por este personaje? No sé, pero es la misma que se siente cuando te montas en las ancas de Rocinante y acompañas a Don Quijote en sus andares, bebiendo un poco de su locura.

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4 comentarios on “Norton I, protector de México”

  1. Sr. Ortega, magnífico artículo como todos los que he leído de su pluma. Le invito a que lea cuando tenga oportunidad mi blog //bilingualpower.wordpress.com/ menos docto que el suyo e infinitamente inferior técnicamente pero que espero le guste.

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  2. Arturo Ortega Morán dice:

    Estimado Keo:

    Gracias por tu comentario. Me alegro que compartamos el gusto por conocer los secretos que encierran las palabras. Muy buenos tus artículos. Saludos

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  3. Beatriz dice:

    Me gustó muchísimo éste artículo. Me tomo la libertad de enviarlo a mis contactos.
    Saludos

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  4. LoKiTo_sXe dice:

    Norton, protector de los mexicanos… y las computadoras jejejeje aunque no se si tenga que ver con el Antivirus.

    Excelente articulo 🙂

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