Palabras en la mano

Por Arturo Ortega Morán
No hay duda de que mucho de lo que hemos alcanzado como especie, se lo debemos a nuestras manos. En etapas tempranas, como todo primate, con ellas trepamos a los árboles para escapar de nuestros depredadores y después las usamos para asir herramientas y armas que aumentaron significativamente nuestra capacidad de supervivencia.

El lenguaje está lleno de metáforas relativas a las manos. Entre ellas, la idea de dominio la encontramos en expresiones como “te tengo en mis manos” o en la palabra mancebo que viene del latín mancipus, nombre que se daba a los esclavos o a los criados y que literalmente significa “el que se tiene en la mano”. Idea muy afín a  pedir la mano de la novia, que no se refería a que sólo interesaba esa parte, más bien lo que se pedía era la manus que en latín se refería al dominio o patria potestad sobre la mujer. Así, el gran señor que tenía en la mano a criados,  esclavos y mujer; tenía el derecho de mandarlos y que le hicieran los mandados; pero al mismo tiempo tenía la obligación de asegurarles el sustento o sea… mantenerlos.

Por cierto, cando un esclavo o una mujer lograban zafarse de ese dominio, entonces se emancipaban, que literalmente significa “liberarse de la mano”.

De la idea de actuar con las manos, tenemos palabras como: maniobrar (obrar con las manos) y manufacturar (hacer con las manos); también manubrio que es un aditamento para, con las manos, dar vuelta a algún mecanismo. Manipular o manejar que es controlar con las manos y luego por metáfora simplemente controlar algo o a alguien.

Muy importante en el lenguaje corporal es el movimiento de las manos, de ahí nació la voz manifestar, que en origen significa “hacer fiestas con las manos” aunque hoy, ya hasta los mancos pueden manifestarse.

A la cantidad de semillas que podían tomarse con una mano, se le llamó manada; y luego por extensión, se dijo manada a un grupo de animales. Hacer algo a mansalva (o sea a mano salva) es hacerlo sin ningún riesgo.

La mano también es expresión de buenos sentimientos y buena voluntad, como cuando alguien, en algún apuro,  nos “echa una manita”;
también cuando afrontamos una dificultad mano con mano o simplemente cuando dos manos se estrechan para saludarse; y qué decir del tomarse de la mano de los enamorados para  caminar juntos.

No cabe duda, las manos encierran nuestra esencia: Las juntamos para rezar, las cerramos fuerte para golpear y las extendemos con
suavidad para regalar una caricia.


One Comment on “Palabras en la mano”

  1. Paco dice:

    Como todos tus otros artículos me ha encantado. No es por provocar pero la primera palabra que se me ha venido a la cabeza ha sido masturbar, supongo que habrá muchas otras.

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