Cachirules

Por Arturo Ortega Morán

El futbol mexicano está lleno de vergüenzas. Pero la mayor se vivió en 1988 cuando se descubrió que entre la selección que buscaba clasificarse para el Mundial Juvenil de 1989, por lo menos cuatro jugadores sobrepasaban la edad reglamentaria. A este lamentable episodio que le costó al futbol mexicano dos años de suspensión en todo torneo internacional, se le recuerda como El caso de los cachirules.

Desde hace varias décadas, la voz cachirul entró al léxico del deporte y con ella nos referimos a quien participa en una competencia de manera fraudulenta porque no tiene la edad reglamentaria o porque no es quien dice ser.

Cachirul, extraña palabra y extraña historia que nos remonta hasta la voz griega kákkabos (vasija) que pasaría al latín como caccabus; de ahí, a los fragmentos de una vasija rota los llamaron cacculus. Esta voz pasó al castellano como cacho y una de sus variantes en diminutivo fue cachirulo.

Así nos encontramos con que, en su origen, la palabra cachirulo significó trozo de vasija de vidrio o de cerámica, tepalcate diríamos en México.

En España, a cierto tipo de peinetas que adornaban las cabelleras femeninas las llamaron cachirulos, quizá por el brillo característico de los cachitos de vidrio con que se recubrían para darles brillantez. Y si las damas adornaban sus cabezas con peinetas brillosas, para no ser menos, los hombres aragoneses adornaban las suyas con un pañuelo que, por una curiosa asociación de ideas, también  llamaron cachirulos.

La palabra llegó a México con ambos significados: peineta y pañuelo para cubrir la cabeza. Fue aquí donde nos “comimos” la última vocal y dijimos  cachirul.

En el siglo XIX y derivado del pañuelo aragonés, cachirul también tomó el significado de trozo de tela para parchar los pantalones que normalmente se rompían en la zona que hacía contacto con la montura. De ahí nació la expresión poner el cachirul con el sentido de ´parchar u ocultar alguna imperfección´; aunque luego se pusieron expresamente para hacer más vistosos y resistentes los pantalones de los jinetes, que muy orondos, lucían sus pantalones de cachirul. Así como los lucía el personaje de este corrido que el 8 de marzo de 1931 se publicó en Alborada, un diario de Orizaba, Veracruz.

SU PANTALÓN CACHIRUL

(Corrido mexicano)

Mi pobrecito ranchero

Siempre en su potro alazán

Me rondaba noche y día

Era un apuesto galán

 

Nos entendimos de amores

Y la boda se efectuó

Con misa y con jaripeo

Y todo el pueblo acudió

 

Pero por desgracia mía

Una mañana de abril

Lo ensarto en el coleadero

Un toro junto al toril

 

Desde entonces sufro y lloro

Y en mi oloroso baúl

Como reliquia yo guardo

Su pantalón cachirul.

En el juego de dominó, si alguien tenía alguna deficiencia en su juego, mañosamente intentaba ´poner un parche´ y lanzaba una ficha incorrecta. A esta acción se le dijo echar un cachirul o poner un cachirul. Entonces la expresión tomó el sentido de ´trampa´.

Ya en el siglo XX, alrededor de los años cuarenta, poner el cachirul llegó al ámbito deportivo y se decía de un equipo que se valía de acciones fraudulentas para sacar ventaja, y esto casi siempre era incluyendo jugadores no legales que después, y hasta estos tiempos, tomaron el nombre de cachirules.

¡Qué extraño es el lenguaje!, antes de conocer la historia, ¡quién iba a imaginar que los cachirules son parientes de los tepalcates!

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7 comentarios on “Cachirules”

  1. Interesante artículo, don Arturo, y sí, que extraños caminos toma el lenguaje para dar a luz nuevas palabras. Aquí en Yucatán me sigo preguntando de dónde vinieron aynas y aynitas (no sé si se usan en otras partes) que utilizamos con el significado de por poco y por poquito. Reciba los mejores deseos para este incipiente 2013.

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  2. Hobbyt dice:

    Muy interesante la designacion tiene su historia, creia que cachirul era alguien que contaba cuentos ya que la primera vez que oi este nombre fue a Enrique Alonso (sic) que se hacia llamar “Cachirulo” (con una buena porcion de su CHOCOLATOTE EXPRESSS).

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  3. Remigio Sol dice:

    ¡Bellamente instructiva es esta cápsula!
    Lástima que el corrido haya sido compuesto para ser cantado por mujeres; de no ser por eso lo agregaría a mi repertorio.
    Gracias, Arturo Ortega Morán.

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  4. Gwen Carrera dice:

    ¡Me encantan sus cápsulas! Paso de preocuparme por la cotidianeidad, a remontarme a épocas pasadas, sonreir y concluir que qué bella es nuestra lengua. Muchas gracias, y muy feliz año 2013, que esté lleno de cápsulas de saber…

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  5. Seguir la pista a una palabra, como se hace en este caso la de “cachirulo”, debe ser una tarea apasionante. Y muy agradecida. Como estamos todos los que nos aprovechamos de las cápsulas. Es España (al menos en Andalucía), “cachirulo” es un recipiente, generalmente de poco valor económico y estético. Además, como tantas otras palabras con “ch”, tiene su gota de humor. Salud(os).

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