A la ocasión la pintan calva, pero se agarra por los pelos

Por Arturo Ortega Morán

Hay momentos en que la suerte, el destino, los designios divinos o como usted lo quiera llamar, nos ponen frente a una situación de la que podemos sacar ventaja. Es cuestión de estirar la mano, tomarla y aprovecharla, pero, por desidia, pasividad o flojera, a veces dudamos y en esa indecisión… ¡puf!, la oportunidad se nos escapa para siempre.

A los griegos  le quedaba muy clara esta situación y por eso se inventaron una deidad a la que nombraron Kairós (oportunidad) y de la que Phidias, escultor griego que vivió en época precristiana, hizo una escultura. Imaginó que de su frente le colgaba una abundante cabellera, pero por detrás… completamente calva; indicando de este modo la facilidad con que uno puede tomar las oportunidades cuando las tiene de frente y la imposibilidad de asirlas una vez que ya han pasado. Unos años después, Posidippus, un epigramista también griego, dejaría esta clara descripción de aquella alegoría:

-Y tú, ¿quién eres? -La Oportunidad poderosa.

-¿Por qué vas de puntillas?

-Corriendo estoy siempre.

-Y las alas en los pies, ¿por qué?

-Vuelo como el viento.

-¿Y por qué esa navaja en la diestra te veo?

-A los hombres muestro que más veloz soy que cualquier instante.

-¿Y el cabello en los ojos?

-Asírmelo puede el que salga a mi encuentro.

-¿Y por qué lo de atrás está calvo?

-Una vez que he pasado con rápidos pies, nadie luego, aún deseándolo, puede

por detrás agarrarme.

-¿Y por qué te ha esculpido el artista?

-Me puso en el atrio como enseñanza, amigo, para todos vosotros.

Esta deidad de extraño corte de pelo, fue después adoptada por los romanos, pero ellos la llamaron Ocasión, nombre derivado de la voz latina occasio que justo significa ´oportunidad´; literalmente, “lo que cae ante nosotros”, ya que se forma del prefijo posicional ob (frontal) y del verbo cadere (caer).

Hoy la ocasión ya no es una deidad, es solo una palabra que significa oportunidad, como en el refrán que reza “la ocasión hace al ladrón” o como en los clásicos Avisos de Ocasión que se publican en periódicos y en sitios de internet.

No, ya la ocasión no es una deidad, pero como recuerdo de aquella alegoría greco-romana, en el lenguaje ha quedado el dicho “A la ocasión hay que tomarla por los pelos”, es decir, con decisión y justo en el momento en que aparece, porque si no… pasará de lado y ya no podrá ser capturada porque por atrás no tiene pelos de donde asirla, circunstancia de la que se derivó el otro dicho: “A la ocasión la pintan calva”.


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