El 10 de mayo sí tuvo madre… y abuela

En 1865 la guerra había terminado, pero los odios no. Feroces riñas entre jóvenes que habían militado en uno y otro bando de la guerra civil norteamericana, parecían no tener fin. Las madres de aquel poblado del estado de Virginia, sufrían al ver que aquello no era bueno para sus hijos. En un brote de sabiduría maternal,  Ann Reeves Jarvis convocó a las otras madres del lugar para organizar actividades que estrecharan el lazo de amistad entre ellas, sabiendo o intuyendo que ese ejemplo tendría la magia de diluir los rencores que ponían a sus hijos unos contra otros… y no se equivocaron, así fue.

Ann Reeves Jarvis fue después una luchadora social que pugnaba por mejorar las condiciones de salud y de trabajo de las mujeres, en particular de las que eran madres. Cuando murió, el domingo 14 de mayo de 1905, su hija Ann Jarvis promovió que, en recuerdo de su madre, cada segundo domingo de mayo se rindieran honores a todas las madres de su país. Fue hasta 1908 cuando su propuesta encontró eco en el ámbito de la iglesia Evangélica a la que pertenecían los Jarvis, y el segundo domingo de ese año, que por cierto fue 10 de mayo, por primera vez se celebró el día de las madres. Dos años después, en 1910, el gobernador de Virginia William E. Glasseoek le dio carácter oficial a esta celebración.

El hecho alcanzó resonancia mundial y poco a poco otros países se fueron adhiriendo a la iniciativa. México no fue la excepción, aunque tuvieron que pasar algunas cosas. Las primeras noticias llegaron pronto. En la edición del 25 de mayo de 1908, el diario “El Correo Español” publicó lo ocurrido en el país de norte: “Las madres tendrán su día de ahora en adelante el 10 de mayo…”, hecho no tan exacto, porque en realidad la propuesta era el segundo domingo de cada mes, luego añadía: “Ese día, todo el que ame a su madre si está viva o sea fiel a su recuerdo si ya ha muerto, hombre, mujer, anciano o niño, llevará puesto en la solapa o el vestido un clavel blanco todo el día, en testimonio de su amor”.

La primera noticia de una celebración del día de las madres en México, la encontré en un diario de orientación religiosa llamado “El Abogado Cristiano Ilustrado”, en la edición del 5 de junio de 1913. Ahí se publicó una nota que decía: “La Escuela Dominical celebró por primera vez el día de las madres. Con toda anticipación se entregaron invitaciones adornadas con caritas de risueños bebés. Se cantaron coros alusivos a la reunión, habiendo gustado mucho el que se titulaba ´las futuras mamás´…”. Estas celebraciones se mantuvieron por algunos años, solo en el ambiente de las iglesias evangélicas que seguían la costumbre norteamericana de hacerlo el segundo domingo de mayo.

Fue hasta el año 1922 cuando, a iniciativa del periódico Excélsior, se impulsó a nivel nacional la idea de fijar un día para celebrar  a las madres, algunos dicen que  fue una estrategia de José Vasconcelos, en ese entonces Secretario de Educación Pública, para contrarrestar el avance de los grupos feministas de Yucatán, que entre otras “atrocidades”, promovían el derecho de la mujer a usar  anticonceptivos. El caso es que fue en ese año cuando se tomó la decisión oficial de celebrar, en México, a las madres el 10 de mayo, seguramente recordando la fecha en que fue la primera celebración en el país del norte.

Así que ya lo ven, el 10 de mayo tuvo madre, fue Ann Jarvis su tenaz promotora que irónicamente nunca tuvo hijos. Pero hay que dar mérito a la inspiradora, su madre Ann Reeves Jarvis que entonces sería… la abuela.


3 comentarios on “El 10 de mayo sí tuvo madre… y abuela”

  1. hachepunto dice:

    Bien. Me hubiera gustado saber el origen de la palabra madre, mamá, abuela, etc. Pero es una buena historia.

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  2. y604 dice:

    Muy interesante. Cuando pequeña se celebraba el 8 de Diciembre, posteriormente se cambió al 1er domingo de Mayo y nunca supe la razón. Despues de leer tu artículo supongo que se hizo por cercanía.
    En cuanto al origén de la palabra “madre”, ya existía en el proto-indoeuropeo, seguramente proveniente del sánscrito “”mâtar” (en realidad el diacrítico es raya sobre la a y no circunflejo como lo he escrito). Ya existente en el griego antiguo, en castellano, por supuesto, proviene del latín. Pero, es una palabra que no figura en la lista de vocabulario básico de las lenguas del mundo (ver lista Swadesh)

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  3. Rossendo dice:

    Reblogueó esto en BITTERSWEET MANy comentado:
    EL TEXTO NO ES MIO

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