Oficios

Por Arturo Ortega Morán

No hay de otra, si queremos satisfacer las necesidades propias y de nuestra familia, tenemos que ejercer un oficio. ¿Y qué es un oficio? La etimología nos lo explica con claridad: la palabra viene del latín opificium que se formó de opus (obra) y facere (hacer), de modo que el concepto es: “hacer una obra”. De la misma palabra se deriva oficina, que en su origen es el lugar en el que se realiza el oficio, y quien lo practica es el oficial.

Es interesante lo que podemos encontrar en el nombre de algunos oficios, así que pasemos a revisar algunos de ellos:

Carpintero: Es el oficial que trabaja la madera y su nombre es herencia de la cultura romana, en donde a los carros que se usaban para fines militares los llamaban carpentum, muy probablemente nombrados así porque se fabricaban de madera de carpe. Los oficiales que los fabricaban, eran los carpentarius artifex, de donde tomaron nombre los carpinteros de hoy, que se llaman así… aunque ya no fabriquen carros.

Policía:  A las ciudades, los griegos las llamaban polis, y de ahí nació la voz politeia, para referirse a las normas que debían guardar los ciudadanos para una buena convivencia. De ahí, pasó al latín y luego al castellano como policía, haciendo nacer el oficio de agente de policía, cuya función se supone que es asegurar que tales normas se cumplan. Cuando en el siglo XIX, el pueblo  empezó a llamarlos simplemente policías, muchas voces se alzaron para denunciar el barbarismo, porque lo correcto era agente de policía. No obstante, la fuerza del uso se impuso y, en los primeros años del siglo XX, la Real Academia Española aceptó que policía es también la persona quien ejerce este oficio.

Veterinario: Quienes se dedican a esta profesión, tienen su antecedente en los cuidadores de caballos  viejos.  En la cultura romana, a estos animales los llamaban veterinos, y eran aprovechados como bestias de carga. Esta voz, está emparentada con veterano, que se usa para referirse a las personas que ya no se cuecen al primer hervor. Así que los veterinarios, en su origen eran quienes cuidaban a los veterinos… pero no a los veteranos.

Ingeniero: No es difícil deducir que esta profesión tiene que ver con el ingenio, pero lo que no es muy conocido, es que a los primeros ingenieros se les llamó así en el ambiente militar porque tenían la capacidad de diseñar y construir ingenios; este era el nombre que le daban a las fortificaciones y máquinas para la guerra. Como una huella de este concepto, ya fuera del ámbito militar, todavía hoy hablamos de los Ingenios azucareros, que tomaron este nombre justamente cuando se introdujeron los ingenios, es decir las máquinas para mecanizar el procesamiento de la caña de azúcar.

Cuando se vio que el ingenio podía aplicarse a actividades no militares, tuvo sentido hablar de los ingenieros civiles y después ha surgido toda suerte de especialidades que tienen en común el uso del ingenio y las matemáticas para resolver problemas en campos específicos.

En México se ha decidido celebrar el Día del Ingeniero el 1 de julio; La idea d fue propuesta por el Ing. Eugenio Méndez Docurro, Secretario de Comunicaciones y Transportes que durante la celebración del Día del Abogado, el 12 de julio de 1973; dijo ¿y por qué a los ingenieros no nos celebran?  Con el fin de elegir la fecha más indicada, se llevó a cabo una investigación exhaustiva en diversas fuentes culturales, históricos y profesionales, y fue el Ing. Gustavo Otto Fritz, responsable del acervo histórico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, quien sugirió el 1 de julio, en conmemoración de la fecha en 1776 cuando se expidió la Real Cédula para la Creación en México del Real Tribunal de la Minería, mismo que propició la fundación del centro de docencia e investigación llamado “Real Seminario de Minería”, de donde surgieron los primeros planes de estudio y textos de las primeras escuelas de ingeniería del continente americano.

Ya que hablamos de oficios, cae muy bien un poema infantil que en alguna ocasión me compartió Alma Flor Ada, escritora de la que han brotado mil manantiales de letras para los pequeños.

Oficios

Mi padre quiere que sea doctor

y que a la gente quite el dolor

mas yo prefiero curar los gatos,

perros, gallinas, caballos, patos.

Mi madre me quiere ver profesora

dictando clases a toda hora

mas yo prefiero escribir cuentos

con brujas, magos y encantamientos.

Mi tio quisiera verme ingeniero

para que gane mucho dinero.

Prefiero risas a su dinero

y voy a hacerme: !titiritero!

Alma Flor Ada


En fin, agarremos aire para volver al oficio que nos toca, o como decían los viejos…  para que cada chango agarre su mecate.

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