Gis o tiza

Por Arturo Ortega Morán
En México lo llamamos gis y en otras partes tiza. Nos referimos a ese objeto que tomando muy a pecho el adagio «polvo eres y en polvo te convertirás», por siglos se deshizo en las manos de los profesores que terminaban hechos un polvorón, todo  con tal de poner en un pizarrón ese conocimiento que quedaba a disposición de los estudiantes. Por tan noble misión, vale entonces dedicarle unas cuantas letras.

Hubo en el alto Egipto una isla llamada Gypso, en la que abundaba el material que hoy conocemos como yeso y que la moderna química identifica como sulfato de calcio hemihidrato (CaSO4·½H2O). Este material fue bien conocido y usado por los egipcios en sus construcciones. Por estas circunstancias, los griegos, grandes conocedores de los asuntos egipcios, a esta materia la llamaron gypso. Después, los romanos tomaron la palabra y en el latín se dijo gypsum. De la corrupción de esta voz, en castellano tuvieron origen las palabras yeso y gis. Esta última, no tuvo mucha suerte en castellano y pronto dejó de usarse para nombrar al material.

Voces similares a gis para nombrar al yeso, sobrevivieron en otras lenguas romances de la península ibérica: en catalán guix, en
gallego xiz y en portugués gis.  En estas regiones, la misma palabra pasó a nombrar al objeto que sirve para escribir en los pizarrones y que se fabrica de yeso y greda (cierto tipo de arcilla). De alguno de estos lugares, la palabra cruzó el océano y echó raíces en México en donde, hasta la fecha, usamos la voz gis para nombrar a ese ´lápiz de yeso´.

En el resto de España, por mucho tiempo prefirieron el nombre clarión ´por su color claro´ para referirse a este objeto. Pero durante la época colonial, en México los españoles aprendieron la palabra náhuatl tizatl ´tierra blanca´, y de ahí quedó que ahora al gis lo llamen tiza.

Como prueba de su origen, la voz tiza o tizate, como también se le conoce, la encontramos en topónimos mexicanos y centroamericanos como: Tizapán, Tizayuca, El Tizate, todos haciendo referencia a un lugar de ´tierra blanca´.

Es curioso que en el resto de la América hispana también haya echado raíces la voz tiza, mientras que en México casi la olvidamos.

Conocida la historia, para nombrar a ese objeto ya venido a menos, pero fiel compañero de los maestros por muchos años, podemos usar la voz gis palabra de profundas raíces castellanas, o tiza, un mexicanismo que injustamente desterramos. Así de misterioso es el lenguaje.

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