Andar en pelotas

Por Arturo Ortega Morán

En todo el mundo de habla hispana, se entiende que andar en pelotas es andar disfrazado de  Adán, desde luego, antes de que fuera expulsado del Paraíso… sin siquiera una hojita de parra para tapar las vergüenzas.

Esta expresión, que parece salida de los rincones más obscuros y soeces del espíritu humano, y que parece inspirada en la imagen de alguien que a la vista trae colgando un par de apéndices ovoides, en realidad es de un origen mucho más inocente de lo que se piensa.

En tiempos medievales, y aún antes, en el ajuar de los habitantes de la Hispania no podía faltar un pellote; y no, no me refiero al hongo que te transporta a la dimensión desconocida (ese es peyote); un pellote era una prenda interior para protegerse del frío, parecida a un chaleco largo y se confeccionaba con piel; palabra que en latín era “pellis”, y de la que nacerían palabras como: pellejo, pellizco, peletería y también pellote. Desde luego que no era bien visto salir a la calle en pellote, porque se veía como si hoy saliéramos en calzones.

Pellote de Enrique VIII

En el Libro del buen amor, que escribió Juán Ruiz de Alarcón por el año 1340; hay un verso que dice:

Desde aquí a la mi tienda non ay sinon una pasada

en pellote vos iredes como por vuestra morada

Importante este verso para darnos idea de que, en su origen, la expresión fue “andar en pellote” y no significaba la desnudez total, simplemente era una manera indecorosa de presentarse en público.

Pasó el tiempo y a nuestros antepasados les pegó el síndrome de Supermán (que se pone los calzones ariba de los pantalones),  y así el pellote pasó a ser una prenda de uso exterior que se decoraba de acuerdo al grado de nobleza. No obstante, la expresión andar en pellote sobrevivió. Veamos lo que en 1627, escribió Gonzalo Correas:

“Andar desnudo es: andar en carnes, estar en cueros, andar en pelote

Observamos que ya para este tiempo, en vez de pellote se decía pelote, se olvidaron de que había una prenda de por medio y la locución pasó a significar: desnudez total.

Habiendo ya desaparecido la prenda (pellote), se ha de haber oído raro eso de andar en pelote, porque pronto lo cambiaron a andar en pelota que al menos les hacía más sentido. Así ha aparecido en el diccionario desde la primera edición (1737) y Cervantes usó la expresión en diferentes pasajes de El Quijote. Va de ejemplo:

Hízolo así Sancho, y, hablando Ricote a los demás peregrinos, se apartaron a la alameda que se parecía, bien desviados del camino real. Arrojaron los bordones, quitáronse las mucetas o esclavinas y quedaron en pelota, y todos ellos eran mozos y muy gentileshombres, excepto Ricote, que ya era hombre entrado en años.

Así que ya ven, en la frase andar en pelotas las pelotas tienen que ver con piel, el material del que se hacían los pellotes; nada que ver con la imagen de alguien que a la vista trae…  un par de apéndices ovoides colgando.


One Comment on “Andar en pelotas”

  1. Amare dice:

    Wow, muy interesante!! Nunca me hubiera me imaginado que de hay viniera esa tan popular expresión. ¿¿¿Y lo de andar en canicas??? jaja, bueno creo que no es necesario una explicación para eso, jaja.

    Saludos

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